FUNDAMEDIOS USA en conjunto con la FLIP de Colombia y el Newseum realizaron este 14 de junio el panel “Periodistas ecuatorianos asesinados, postconflicto colombiano, narcotráfico y censura” en el auditorio del Newseum de Washington D.C., conformado por los familiares de los periodistas del Diario El Comercio, Cristian Segarra y Yadira Aguagallo; el Relator Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, Edison Lanza; el director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), y el director de FUNDAMEDIOS, César Ricaurte.

Ricaurte recalcó que el ambiente de amenazas a la libertad de prensa en el Ecuador se afianzó con la aprobación de la Ley de Comunicación durante el régimen del ex presidente Rafael Correa, los procesos judiciales, el cierre de medios y el clima de autocensura que esto produjo. También evaluó el primer año de gestión de Lenin Moreno como un giro positivo en el cual, de acuerdo al monitoreo de FUNDAMEDIOS, han bajado en número importante las agresiones contra la prensa y ya no es la presidencia un agresor imperante contra los medios de comunicación.

A finales de marzo, Ecuador vivió el episodio más dramático con el secuestro y posterior asesinato de Efraín Segarra, Paúl Rivas y Javier Ortega, lo que constituye una situación nueva en cuanto a las condiciones de seguridad en las cuales se ejerce el periodismo en el Ecuador. “Tenemos un reto enorme por cuanto en el gobierno de Correa también se estableció un status quo por el que grupos insurgentes como las FARC y ELN podían operar con cierta libertad en la frontera y en los departamentos colombianos de Tumaco y Nariño se encuentra el mayor cultivo de la hoja de coca en todo el hemisferio, esta situación provoca una inseguridad generalizada y afecta también a los periodistas ecuatorianos que habían alertado cómo operaban estos grupos delincuenciales, ya lo habían escrito y registrado fotográficamente, sin señales de amenazas contra su seguridad. “Si las autoridades recibieron o no las alertas respectivas, ya sabremos, eso es parte de las investigaciones”, dijo Ricaurte.

Remarcó el establecimiento de responsabilidades compartidas donde el Estado lleva la parte principal, los medios de comunicación deben adoptar mejores protocolos y los periodistas adoptar medidas de autoprotección. Informó que se establecerá una mesa de coordinación de seguridad para periodistas.

Edison Lanza, de la Relatoría Especial, a más de condenar estos asesinatos dijo que los crímenes contra periodistas son hoy el principal flagelo del autoritarismo en el continente, con cerca de 200 asesinatos de periodistas en la región en los últimos 5 años, que la impunidad del 99% y “un patrón del que no podemos enorgullecernos en la región”, con agentes estatales y crimen organizado, tratando de que no se conozca cómo operan las redes de crimen organizado, En el caso concreto de Ecuador y estas víctimas de asesinato donde los periodistas nos cuentan que no hay confianza para pedir el resguardo para este tipo de situaciones en que el Estado debe proteger”.

En este caso, “tanto los Estados de Colombia como Ecuador deben de asumir responsabilidades”, afirmó Lanza, añadiendo que los aparatos de Justicia tienen una responsabilidad prioritaria en este ciclo perverso de crimen organizado, colusión e impunidad para asesinar periodistas. “Si nadie va a sufrir una severa sanción por haber ordenado estos crímenes, lamentablemente, van a seguir sucediendo”.

El relator Lanza lamenta que los periodistas fueron asesinados 48 horas después de la emisión de medidas cautelares, las que incluían la recomendación de que el Estado investigara de forma estricta el paradero de las víctimas, y ya que esto no se dio, la comisión decidió dejar abierta la medida cautelar, y solicitó garantías para que los crímenes no queden impunes. La relatoría y la comisión quieren llevar adelante este mecanismo de seguimiento independiente de la investigación, y así se lo han manifestado a los Estados. “La comisión está proponiendo generar mecanismos, recomendaciones a los estados para que no se repitan estos hechos con periodistas. Las vidas de nuestros tres colegas son irreparables, pero que sea un camino para la Justicia”.

Pedro Vaca, director ejecutivo de la FLIP, realizó una crítica a la respuesta de Colombia ante la tragedia de los periodistas ecuatorianos en la frontera. Ponderó la postura del gobierno del Ecuador de reconocer errores si en algún momento los cometieron, y espera total apertura y responsabilidades de ambos gobiernos. “No han devuelto los cuerpos. Tengo miedo por las fuentes humanas que tengan conocimiento de la ubicación de estos cuerpos”, afirma Vaca, quien lamenta que hayan surgido zonas silenciadas, adonde los periodistas se inhibirán de ir y la gente de la frontera quedará aún más aislada y a merced de personajes como alias “Guacho”.

“Cuando hablamos de postconflicto, también hablamos de efectos no deseados del postconflicto. Tengo claro que ni Lenin ni Santos quisieron estar en esta situación”, dijo Vaca, instando a investigar, sancionar a responsables directos, pero también a comprobar si los Estados hicieron o dejaron de hacer algo, y que causó ese desenlace”. “Pido responsabilidad para con estas familias”, dijo Vaca, exhortando a que en adelante se trabaje con transparencia. “No se trata tampoco de exportar nuestras tragedias y no hacernos responsables de las secuelas que estamos dejando”.

Cristian, hijo de Efraín Segarra, considera importante que se siente un precedente en los medios de comunicación ecuatorianos y la sociedad civil que ha estado acostumbrada a una relativa tranquilidad. Relató que su padre, con 16 años de ejercicio periodístico, quiso evidenciar la realidad de la frontera y del conflicto colombiano, tras los recientes ataques que costaron la vida a 4 integrantes de las Fuerzas Armadas del Ecuador. En ese propósito fueron secuestrados. “No sabemos en qué parte de esos 19 días ellos fueron asesinados. Su vida y su muerte no pueden pasar desapercibidas.

Debe trascender más para que las autoridades ecuatorianas puedan tomar los correctivos necesarios. Queremos llevar esto de la forma más transparente para que exista Justicia y que no se repitan estos hechos”. Yadira Aguagallo compartió las emociones de la búsqueda constante de respuestas de los familiares del equipo periodístico de El Comercio, para quienes aún no tienen un lugar donde despedirlos ni llorarlos. “Hemos pensado que la mejor manera para honrar su memoria es no permitir la impunidad de los perpetradores del secuestro y asesinato, y sobre las acciones e inacciones que su pudieron haber cometido.”