Foto: The New York Times

Desde sus primeros días, Silicon Valley ha sido apuntalado por una manera casi absolutista de pensar en la libertad de expresión. Fuera de excepciones por fraude, pornografía o amenazas específicas, la opinión prevaleciente entre muchas plataformas tecnológicas ha sido permitir que prácticamente cualquiera publique casi cualquier cosa. Estas sensibilidades incluso están consagradas en algunas leyes; la estadounidense les da a esas empresas una amplia inmunidad a que se les someta a un proceso judicial con base en lo publicado por sus usuarios.

Sin embargo, y con buena razón, los valores absolutistas han terminado. (Más)