Un juez pone en debate la doctrina de la “real malicia” en EEUU

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    El pasado 19 de febrero, Clarence Thomas, juez de la Corte Suprema de Estados Unidos, emitió una opinión que insta a la Corte Superior a reconsiderar una decisión histórica de libertad de prensa llamada New York Times vs Sullivan. Se trata de un amparo legal que protege a reporteros y medios de comunicación de demandas por difamación. La condición: que se haya actuado de buena fe.

    Aunque los periodistas creen que la protección es esencial, Thomas sostuvo que el tribunal superior estaba equivocado al usurpar el papel de los estados en la regulación de la difamación. “[Sullivan] y las decisiones de la Corte fueron impulsadas por políticas que se hacen pasar por una ley constitucional”, indicó.

    La historia del reglamento de Sullivan (1964) constituye un punto de inflexión para la interpretación de la cláusula constitucional relativa a la libertad de expresión en EE.UU. Surgió después de que The New York Times publicara, en 1960, un anuncio patrocinado por una organización denominada “Comité para la Defensa de Martin Luther King y la lucha por la libertad en el sur”. En el texto se mencionaba una serie de hechos que habrían acontecido en Alabama, lo cual generó el conflicto posterior y, también, se exhortaba a colaborar con la lucha por la libertad en el sur.

    Tras la publicación, un comisionado de Alabama, L. B. Sullivan presentó una demanda requiriendo “una justa y completa retractación de las manifestaciones falsas y difamatorias publicadas por el diario”. También reclamó una reparación por daños que ascendía  $ 500,000.

    La Corte Suprema de Alabama falló a su favor.

    No obstante, el 9 de marzo de 1964, dicho fallo fue revocado por la Suprema Corte de Justicia.

    Los jueces se ampararon en el principio de la “real malicia”. Esto implica que un funcionario no puede ser indemnizado por razón de una manifestación inexacta y difamatoria relacionada a su conducta, a menos que se pruebe que fue hecha con conocimiento de que era falsa o con una temeraria despreocupación acerca de su verdad o falsedad.

    En ese contexto, The Daily Caller reportó que Mark Bailen, asesor externo de la Sociedad de Periodista Profesionales, consideró que la opinión de Thomas no fue ideal, dada la relación de confrontación del presidente Donald Trump con la prensa. “Sin duda, genera nerviosismo para los periodistas y las organizaciones de noticias en un momento en que algunos en el Gobierno han llamado a la prensa ‘el enemigo de la gente’”, expresó.

    La opinión de Thomas llegó cuando la Corte Suprema se negó a escuchar un caso de difamación por parte de Kathrine McKee, una actriz que acusó de violación al actor Bill Cosby. Después de evaluar públicamente la acusación, McKee sostiene que los abogados del cómico filtraron una carta difamatoria para desacreditarla. En ese sentido, una corte de apelaciones falló en su contra, con base en el caso Sullivan.

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