Un juez del distrito de Yangon, Ye Lwin, ha acusado a los reporteros de Reuters, Wa Lone y Kyaw Soe Oo, de obtener documentos considerados secretos pertenecientes a las fuerzas de seguridad con la intención de causar daño a la seguridad nacional, bajo una ley de la era colonial que implica una pena máxima de 14 años de prisión.

El procurador Kyaw Min Aung manifestó este 2 de julio que los documentos que estaban en manos de los periodistas detallaban movimientos de las fuerzas de seguridad, y que los documentos encontrados en sus teléfonos móviles iban desde lo confidencial hasta el secreto oficial.

La defensa ha dicho que el arresto de los periodistas se produjo bajo un operativo direccionado a interferir con su tarea de reportar. Al momento de ser arrestados, Wa Lone y Kyaw Soe Oo trabajaban en una investigación sobre el asesinato de 10 miembros de la etnia rohingya musulmana en un poblado del estado Rakhine, al Oeste Myanmar. La matanza se produjo durante una irrupción militar que las Naciones Unidas consideran que llevaron al éxodo de más de 700.000 rohingyas hacia Bangladesh.

Su arresto se produjo en un restaurante inmediatamente tras haber recibido en sus manos unos documentos por parte de dos policías que no habían conocido antes. En abril, el Capitán de Policía Moe Yan Naing  testificó que un oficial superior había ordenado a sus subordinados  implantar documentos secretos al reportero Wa Lone para atraparlo. Luego de su declaración en la corte, el capitán fue sentenciado a un año en prisión por violar la disciplina policial y su familia fue expulsada del complejo habitacional policial, aunque las autoridades policiales niegan que esté relacionado con su sentencia.

Wa Lone y Kyaw Soe Oo se han declarado no culpables de los cargos y aseguran haber seguido la ética periodística. “No nos retractaremos, ni cederemos o seremos doblegados por esto”, dijo Wa Lone.

FUNDAMEDIOS US se solidariza con Reuters y sus periodistas Wa Lone y Kyaw Soe Oo, y exhorta a las autoridades a liberarlos cuanto antes.  Su caso está en el centro de la atención de la diplomacia mundial que ha acompañado presencialmente las audiencias y está siendo observado como una prueba del progreso de la democracia en Myanmar, un país donde hoy gobierna la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, pero prevalece gran influencia del poder militar.