En la víspera de las elecciones presidenciales de México del 1 de julio de 2018 fue asesinado a tiros el periodista José Guadalupe Chan Dzib, 35 años, en el estado de Quintana Roo.

Chan Dzib era reportero de la revista digital “Playa News”, cuya sede se ubica en la ciudad turística de Playa del Carmen.

Chan se encontraba en un bar de la comunidad indígena de Felipe Carrillo Puerto. “La causa de muerte fue por impactos de bala”, informó la fiscalía de Quintana Roo en un comunicado.

Los dos días anteriores a su asesinato, Chan Dzib, quien cubría la fuente policíaca en Quintana Roo, publicó dos notas por las que recibió amenazas, lo cual comunicó a su director.

La última información que envió el mismo viernes, fue el asesinato de un simpatizante del oficialista PRI en una comunidad cercana.

Chan, casado y con dos hijos, se convirtió así en la sexta víctima de la libertad de expresión en México en lo que va del 2018. Este país se ha convertido en uno de los más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, con más de 45 periodistas asesinados.

Estas elecciones cobraron más de 130 víctimas fatales, según  Etellekt, consultora privada con sede en Ciudad de México que fiscaliza la violencia electoral.

Un colega de “Playa News” reveló al cable de noticias AFP que Chan había recibido amenazas de muerte y que había solicitado protección, sin haber obtenido respuesta.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos condenó estos hechos, y ha entrado en contacto con los medios en los cuales trabajó Chan Dzib para activar el Mecanismo Nacional de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

El 29 de mayo pasado fue asesinado otro periodista en el estado de Tamaulipas, Héctor González Antonio, de 39 años, corresponsal del periódico Excelsior y del canal de TV Imagen.

FUNDAMENDIOS USA condena el asesinato de Chan Dzib y exhorta a las autoridades y a los organismos de protección de los trabajadores de prensa a determinar si el crimen está relacionado con la actividad profesional de Chan Dzib, que sus asesinatos no queden en la impunidad y por sobre todo, urge a precautelar la vida de los periodistas en México.