El 27 de noviembre, se viralizó a través de WhatsApp una grabación sobre la supuesta vigilancia, en redes sociales, de la Policía boliviana a opositores y periodistas debido a la gran influencia de Facebook y Twitter en la población. Se presume que el audio es de agosto pasado e intervienen jefes del “Verde Olivo”, el presidente Evo Morales, el vicepresidente Álvaro García Linera, y el Ministro de Gobierno, Carlos Romero. El audio revela que la institución vigila a opositores y comunicadores en las redes sociales.

En la tarde del miércoles 28 de noviembre, el comandante de la Policía, Faustino Mendoza, leyó un comunicado al respecto. Tras el pronunciamiento público no se abrió espacio a preguntas, a pesar de la protesta de los medios de comunicación. Según Mendoza, el audio fue “deliberadamente manipulado, editado y direccionado por intereses personales, que pretenden un show mediático que contamina la información periodística y sesga la opinión de nuestro pueblo”. No desmintió su veracidad y admitió que hay una unidad de seguimiento a las redes sociales y prensa, pero no se trata de vigilancias personales a ningún líder de opinión, periodista o político. Víctor Borda, diputado del Movimiento al Socialismo (MAS), expresó que es necesario investigar el audio, pues sería un “atentado a la libertad de expresión”.

“En cuanto al control de redes sociales, así como hay publicaciones ofensivas contra el Gobierno, contra la Policía, nuestra oficina de monitoreo, hemos creado páginas para interceptarlos y dar otra imagen, una imagen de Gobierno”, dice el Comandante, supuestamente, en la grabación.

La vigilancia a periodistas ha sido denunciada en varios países de Latinoamérica. Entre esos, Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador y México. Este seguimiento se hace a través del software Pegasus, que se infiltra en los teléfonos inteligentes y otros dispositivos para monitorear detalles de la vida diaria de una persona: llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos, contactos y calendarios. Incluso puede utilizar el micrófono y la cámara de los aparatos.

La empresa israelí, NSO Group, que fabrica el software, afirma que vende la herramienta de forma exclusiva a los gobiernos, con la condición de que solo sea utilizada para combatir a terroristas, grupos criminales y/o cárteles de drogas. Según decenas de mensajes examinados por The New York Times y analistas forenses independientes, este programa ha sido utilizado para vigilar a algunas de las personas más críticas con diferentes gobiernos.

FUNDAMEDIOS USA rechaza la vigilancia a periodistas, pues se trata de una práctica incompatible con la democracia y la libertad de prensa. Pedimos que el Gobierno de Bolivia y sus funcionarios confirmen o no la denuncia y, en caso de admitirla, se sancione a los involucrados. Hacemos un llamado a organismos internacionales para unir voces en contra de la vigilancia, y a favor de la democracia y la libertad de expresión.