A la marcha “Unidos por la libertad” convocada para el domingo 14 de octubre por la coalición opositora Unidad Nacional Azul y Blanco, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo respondió con represión: los enfrentamientos de agentes antimotines y policías contra los protestantes resultaron en 38 personas detenidas, de los cuales 8 fueron liberados el mismo día. La Embajada de los Estados Unidos en Nicaragua confirmó que entre los activistas detenidos había periodistas.

Uno de ellos fue el periodista Uriel Velásquez, de El Nuevo Diario. Los periodistas Roy Moncada, Engell Vega, Jader Flores, de La Prensa fueron retenidos por un grupo de antimotines en el sector de Altamira, donde la Policía no les permitía irse a pesar de que  habían mostrado sus identificaciones de periodistas. Ellos estarían entre los liberados el mismo día.

Se conoció que Oswaldo Rivas, fotógrafo de la agencia internacional Reuters, fue lesionado al ser arrollado por un paramilitar motorizado, mientras cumplía su labor de registrar la protesta social.

La periodista Yelba López, de Radio Nicaragua, ha confirmado a FUNDAMEDIOS USA que los comunicadores fueron detenidos y luego liberados. “La represión contra periodistas independientes es muy dura. Muchos han renunciado y están emigrando. Ortega quiere callar a la prensa independiente,  trabaja en una serie de leyes imponiendo restricciones en importaciones y exportaciones que pueden llegar al papel periódico y equipamiento. El  Diario La Prensa se ha quejado de que sus bobinas han sido retenidas en las aduanas”, afirma López, quien advierte que hay una campaña sistemática para cerrar los pocos medios independientes de Nicaragua como Diario La Prensa, Diario El Confidencial, Canal 10 y Radio Corporación.

En agosto, la Embajada de Honduras brindó asilo al gerente de Canal 10, Carlos Pastora, luego de que la Unidad de Análisis Financiero anunciara investigarlo.

Gustavo Tefel, empresario y activista del Consejo Nueva Nicaragua, informa que Pastora sigue en la Embajada de Honduras y que el gobierno de Ortega intentaba imponer a un editor que ejerciera la censura gubernamental, a lo que Pastora se negó y por ello fue amenazado.

Sobre las detenciones recientes estima que no fueron aleatorias, pues gente importante del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) antes sandinistas, que eran parte del gobierno, y ahora repudian al régimen de Ortega, fueron capturados, al igual que activistas de Derechos Humanos y periodistas. El reportero de La Prensa Emiliano Chamorro denunció que la policía del régimen se auxilió de cárceles móviles para apresar arbitrariamente a los manifestantes.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) ha solicitado medidas cautelares a periodistas de forma individual y a colectivos de medios de comunicación para 87 personas.

Estos casos son por denuncias de asedio con amenazas hechas con pintas en sus casas, llamadas telefónicas o a través de redes sociales. Los mensajes van desde asegurar que será capturado hasta amenazas de muerte contra la persona y su familia, denunció el organismo.

En lo que va de las protestas sociales, Nicaragua registra más periodistas lesionados mientras cubrían las protestas, entre ellos Wiston Potosme, herido de bala en un brazo; el  fotoperiodista de la agencia AFP, Inti Ocón; y Freddy Verna, locutor de Radio Libertad.

La emisora Radio Darío fue incendiada y las instalaciones del canal 100% Noticias han sido agredidas; de este canal Jackson Orozco fue golpeado por simpatizantes del Gobierno, y también quedó bajo amenazas Letty Gaitán.

Las documentalistas Anielka Juárez y Emilia Mello fueron detenidas temporalmente; y el periodista estadounidense Tim Rogers, prefirió dejar el país ante serias amenazas contra su integridad.

FUNDAMEDIOS USA reportó en abril el asesinato de Ángel Gahona, en Bluefields, mientras transmitía su cobertura a las protestas vía Facebook, y en octubre la deportación del periodista Carl David Goette-Luciak, luego de una sistemática campaña contra su seguridad. FUNDAMEDIOS USA condena las detenciones de periodistas y represión del régimen de Ortega y Murillo contra la libertad de expresión y la labor periodística en Nicaragua, que pretende silenciar mediante el amedrentamiento, confiscación de equipos, hostigamiento a periodistas y medios de comunicación.